Talleres de fotografía en Cabo de Gata  
 

Talleres en Cabo de Gata 2016

Contacto. La socialización del proyecto.
Entrevista con Marta Dahó

Marta Dahó
Licenciada en Historia del Arte por la UAB y Máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte por la UB. Compagina el comisariado de exposiciones con la investigación y la docencia (IDEP). Es miembro asociado del Grupo de Investigación Art Globalization and Interculturality (AGI). Entre sus proyectos curatoriales destacan la retrospectiva de Stephen Shore (Fundación Mapfre, 2014), Agroperifèrics (Centro Huarte, 2014), la retrospectiva de Graciela Iturbide (Fundación Mapfre, 2009), An idea of Europe (Festival Fotofreo, 2010) y Talent Latent (Festival Scan, 2008).

Este año estás invitada como profesora a uno de los Talleres en Cabo de Gata. Como sabes, estos talleres proponen siempre programas y contenidos orientados a explorar todo lo referente a las diferentes fases del proceso creativo. ¿Qué significa para ti ser creativo? ¿Crees que estamos viviendo –entre otras– una crisis de creatividad o por el contrario crees que la creatividad florece en los comienzos de este siglo XXI?
Ante todo, quisiera agradeceros la invitación. Será un placer impartir este taller y, por supuesto, un reto maravilloso, porque la socialización de un proyecto artístico es una cuestión interesante y compleja. Quizás siempre lo haya sido, pero me parece que ahora lo es más que nunca por la presión que existe de producir sin descanso, mostrar y mostrarse sin pausa allí donde parece que todo ya haya sido dispuesto de antemano, en unos rieles bien marcados: premios, concursos, festivales…, a los que hay que responder de forma muy concreta. Entiendo la creatividad como la posibilidad de saber desplazar esas pautas establecidas.

Asimismo, para engendrar las ideas que lo hagan posible, creo que es necesario cierto grado de disponibilidad, apertura y flexibilidad para cuestionar el propio medio de expresión (las estructuras, las lógicas y los discursos hegemónicos), pero también para cuestionarnos a nosotros mismos.
Es una obviedad, pero no es fácil darnos cuenta de que podemos tomar cierta distancia respecto de las formas en que pensamos, de las modalidades que articulan nuestro pensamiento visual, si hablamos de prácticas fotográficas.

  Cortijo de la Loma

Es importante que seamos capaces de colocarnos en ese estado de disponibilidad; más desde la escucha atenta de lo que pasa y lo que nos pasa, que desde el acatamiento riguroso de esas reglas que están tan naturalizadas que ya ni siquiera somos conscientes de ellas.
Desde este punto de vista, lo creativo estaría esencialmente vinculado a la posibilidad de disponer de cierto espacio que permita liberar respuestas menos previsibles de antemano. En este sentido, puede decirse que gran parte de la práctica artística es muy poco creativa cuando predomina una mera reiteración de patrones, tendencias, modas… No por el hecho de ser “arte” es más creativo que otras actividades. Respecto a una posible crisis de la creatividad, me resulta difícil abordar la cuestión en términos generales. Aun así, quizás podríamos constatar, en primer lugar, que no todas las prácticas artísticas están viviendo el mismo momento: hay una multiplicidad funcionando en distintas temporalidades.

Taller de fotografia con Matías Costa  en Cabo de Gata  

Por otra parte, si pensamos más específicamente en la fotografía, se están haciendo proyectos muy distintos. Y, de nuevo, generalizando mucho, también podríamos detectar una peculiar idiosincrasia caracterizada por la mezcla de estilos y lenguajes del pasado con las condiciones y modalidades tecnológicas actuales. En estos casos varían las apariencias, pero ¿esas nuevas formas producen nuevos contenidos? Más allá de las lógicas del mercado, esas repeticiones que podemos interpretar como una crisis quizás también respondan a la necesidad colectiva de seguir planteando preguntas en una misma dirección.

Y seguirán formulándose de maneras más o menos próximas hasta que hayamos saciado la sed de conocimientos que era necesario colmar sobre esas ideas que a día de hoy articulan la filosofía del medio. La situación es más crítica cuando no se tiene consciencia o distancia respecto a lo que se está haciendo, de dónde se bebe, qué fuentes nos alimentan; es decir, cuando, por falta de curiosidad, la repetición conlleva poca o ninguna auténtica trasmutación de significados. Aunque incluso este es un proceso cuyas raíces son muy profundas, y cada cual debe descubrir por sí mismo y a su ritmo qué tiene ver con uno, cual ha sido su transformación personal: como un salmón que regresa a contracorriente a su lugar de nacimiento.

En el taller tendremos una semana completa para trabajar en torno al título que has propuesto: “Contacto. La socialización del proyecto”. La exposición o publicación de un proyecto o trabajo fotográfico implica la socialización del mismo; sin embargo, el concepto de socialización seguramente implique una conciencia más extensa y profunda que el mero exponer o imprimir para luego publicar.
Bueno, el título y el tema fueron un encargo vuestro. Y, como decía antes, me parece una cuestión tan interesante como necesaria para ser analizada en profundidad. En un momento en el que hay una densidad de circulación de proyectos, posibilidades de exposición y publicación como no habían existido antes, es cada vez más urgente preguntarnos qué significa ese “entrar en contacto”: el sentido social que puede desplegar esa interacción.

Taller de fotografia con Matías Costa  en Cabo de Gata  

El taller no se aborda desde una perspectiva “fordista”; no se plantea como una fase en la cadena de montaje donde se indicará cómo ajustar los tornillos de cada proyecto dejándolos listos para encajar eficazmente en la siguiente etapa de distribución.
Tampoco creo en las recetas estándar. Dónde presentar y desde dónde propagar una obra son cuestiones que es imprescindible estudiar en función de cada proyecto específico, de lo que sea y plantee, así como del compromiso que cada cual sostiene con su proceso creativo en un contexto determinado que es social y es espacial también.

El taller propone trabajar desde la especificidad de cada proyecto, ahondando en cada una de las propuestas para discutir y pensar en la dirección y la modalidad oportunas para su propagación, las que realmente tengan más sentido en relación con las ideas que pone en marcha como proyecto. Se plantea, pues, como espacio compartido para pensar y convocar las posibilidades que puedan desplegarse desde el punto de partida que supone la exposición de una obra, entendiendo el término “exposición” en un sentido amplio, que puede adquirir formatos muy distintos. Muchas veces tendemos a pensar que la exposición o la publicación es el punto final de un proyecto que se cierra en una formalización determinada cuando, en realidad, es todo lo contrario: es un inicio.
Ese es el auténtico tema del taller.

 
Taller de fotografia con Matías Costa  en Cabo de Gata  

A los Talleres en Cabo de Gata, además de la experiencia
de la convivencia y de pasar unos días en un lugar privilegiado, se asiste sobre todo para trabajar en cada programa propuesto, dialogar y compartir en espacios teóricos y prácticos. ¿Puedes brevemente resumir en qué se
van a materializar esos espacios en el taller?

Como decía, tanto los espacios teóricos como los prácticos estarán entretejidos por la especificidad de los proyectos de los asistentes. Aun así, habrá unas áreas teóricas más generales como, por ejemplo, la relación entre obra de arte y su comunicación, que es un tema bastante complejo.

Gilles Deleuze, por ejemplo, decía que la obra de arte no tiene nada que ver con la comunicación, sino que estaría más cerca de un acto de resistencia. Es un punto de vista, por supuesto, pero ayuda a pensar mejor en qué es esa socialización que da título al taller. También analizaremos el panorama actual en lo que a reflexión curatorial se refiere, las programaciones de museos y festivales, así como proyectos editoriales que puedan sernos útiles para identificar líneas de trabajo que se están privilegiando en estos momentos, tratando también de ver dónde estarían los puntos ciegos, los intersticios, las lagunas o las zonas francas que podría sernos útil reconocer y transitar. Otra sección a la que me gustaría dedicar una parte importante del taller será la escritura: cómo hablar y cómo escribir sobre el propio trabajo es también parte fundamental de esa socialización.

Siempre ha sido más interesante ser creativo que no serlo. ¿Crees que cada vez será una necesidad más
apremiante en los tiempos que corren? Pero, por otra parte, ¿cómo se relaciona el ser creativo con socializar el propio trabajo frente a espacios que pueden querer imponer unas reglas del juego a veces poco acordes con la creatividad?

Afortunadamente, hoy en día existen plataformas independientes que no responden de forma excluyente a las leyes
del mercado o del beneficio económico, así que las posibilidades son realmente muchas. Esto puede sonar muy utópico para aquellos proyectos que requieran procesos de producción más caros o más complejos. Pero si el trabajo es cualitativamente interesante, se acaban encontrando las vías de financiación y de difusión adecuadas. Si pensamos, por ejemplo, en el cine, ¿cuántos directores han tardado años en encontrar los fondos para poder realizar una película? Se puede tardar más o menos tiempo, pero si el proyecto es bueno se acaba encontrando el modo.
Hacen falta mucho tesón, perseverancia y visión con respecto al propio proyecto en relación al tejido social y cultural.
Ahí también es necesario ser creativo. De eso trata el taller: de reconocer la necesidad de llevar adelante un proyecto. Cuanto más real y auténtica sea esa necesidad, más claramente podremos identificar lo que ese trabajo puede aportar al socializarse y hacia dónde debería dirigir sus potencialidades.

 

¿Tu taller está planteado solo para fotógrafos o puede ser interesante para autores en general que quieren publicar sus proyectos? ¿Sería interesante igualmente para profesores de fotografía, arte, para galeristas, para comisarios…?
Está abierto a todo el mundo. Puesto que las áreas de análisis y discusión serán transversales, puede ser interesante para perfiles profesionales diversos.

Cortijo de la Loma
 

Fotógrafos, pintores, músicos, escritores, a veces se colapsan a la hora de crear sus propias obras. Siempre existe una fricción, una dificultad, pero el problema es cuando finalmente esas obras no salen nunca, se abandona la práctica, o no surgen realmente con fuerza original. ¿Qué crees que ocurre en esos casos?
¿Crees que de una u otra manera la socialización o una percepción errónea del proceso –que queda mucho más adelante– pueden influir en esos casos de colapso de la gestación del proyecto?

Enrique Vila-Matas, inspirándose en un cuento de Melville, escribió Bartleby y compañía, un librito fantástico sobre esos autores que después de un primer trabajo brillante no quisieron volver a publicar. Un proyecto puede no llegar a propagarse por muchas razones. Algunas son buenas razones: ¡a veces hay trabajos que es mejor que se queden en un cajón! En otros casos es una lástima, claro. El diagnóstico de ese estancamiento es tan complejo como variado. Puede haber una dificultad para saber si un trabajo está realmente terminado, por lo que se deje de alimentar y termine muriendo de inanición. En otros casos es por falta de auténtico interés y necesidad, porque se pasa rápidamente a otra cosa. Otro gran obstáculo puede ser el miedo: miedo al fracaso, a ser criticado, a no ser suficientemente brillante, incluso la responsabilidad que puede suponer el éxito puede echarnos para atrás. Y otras veces, si allí donde se ha propuesto no ha sido aceptado, uno puede llegar al agotamiento, a darse por vencido.
Ahí, una gran medicina es la comunidad: son los compañeros los que nos pueden dar pistas, respuestas, orientaciones
en momentos de crisis.

 
Taller de fotografia con Matías Costa  en Cabo de Gata  

Y no me refiero a cualquiera, sino a aquellas personas con las que tengamos vínculos de auténtica afinidad creativa, filosófica y artística. Y, luego, existe otro aspecto importante, y es que cada trabajo, cada proyecto, tiene su ritmo.
Hay proyectos que se demoran, que tardan en salir a la luz, y está bien así. Ahora hay mucha prisa por hacerlo todo rápido: producir, publicar, exponer, aparecer; pero hay que cuidar los propios tiempos, no violentarlos. Tiendo a pensar que si uno está plenamente comprometido con su trabajo, quiero decir, auténticamente entregado a lo que hace, es más fácil estar a la escucha para reconocer esos ritmos, los momentos para cada cosa.

 

¿En qué estás trabajando ahora?
Ahora mismo estoy redactando un par de textos que me han encargado unos autores para sus catálogos y, sobre todo, estoy escribiendo la tesis. Es el último año de doctorado y tengo que hacer acopio de energías para el tour de force final. También estoy trabajando en un par de proyectos de comisariado. Uno de ellos es Terra-Lab (www.terra-lab.cat), un proyecto colectivo que me hace especial ilusión porque me permite compartir todo lo que estoy investigando para la tesis. Y luego están las clases, a las que también dedico bastante tiempo.

En algunas ferias de arte se tiene a veces la sensación de que la premisa es “a ver quién hace la cosa más rara” o más nueva o jamás vista. ¿Crees que es así? ¿Crees que a raíz de una posible crisis de creatividad se busca lo nuevo por lo nuevo?
En las ferias hay de todo pero, sobre todo, como es lógico, aquello que es susceptible de venta. Hay proyectos interesantísimos que ningún galerista se llevaría a una feria. Es un mercado en el que habitualmente hay muy poca superficie de exposición, con lo cual la administración espacial ya es una limitación que hay que aprovechar sabiamente si se quiere recuperar la inversión que habrá supuesto participar. Por supuesto, una feria es también la faz visible de los intereses de mercado, donde pueden y suelen coincidir auténticas aportaciones artísticas con ejercicios de entretenimiento visual más o menos vistosos. Hay obras para todos los gustos, lo nuevo por lo nuevo acompaña a lo viejo por lo viejo; pero incluso esos trabajos que son más –digamos– víctimas del mercado, vistos con cierta distancia, también son dignos de estudio y análisis. A veces.

¿Por qué te interesa la enseñanza, los talleres?
Me gusta traspasar todo lo que voy aprendiendo a través de la investigación. Incluso se me hace difícil distinguir la investigación de la docencia. No sé muy bien dónde empieza una y dónde acaba la otra: es un proceso de retroalimentación continua. Necesito compartir de lo que voy aprendiendo. Incluso de forma egoísta, necesito explicarlo para comprenderlo mejor, para someterlo a discusión, a la reflexión compartida. Además, la clase es un lugar muy fértil, de polinización cruzada. El aprendizaje siempre va en múltiples direcciones. Y luego, en un nivel más psicológico, es tan interesante...
Se aprende mucho de los demás, de uno mismo.

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La clase, los talleres, son lugares de mucha energía, de gran intensidad. A veces el ansia de conocimiento, la prisa por tener respuestas, por encontrar claridad –la mía o la de los asistentes– puede llegar a desbaratar la comunicación, y ahí hay que estar muy presente para encontrar una lengua común, ese lugar de encuentro comunicativo en el que todos damos y recibimos, para generar esa reflexión en común.

En Cabo de Gata intentamos por todos los medios posibles que cada taller sea una experiencia que
merezca la pena. Y este año tú serás una parte importante de ello. Aunque un taller tenga sus límites, me gustaría preguntarte por lo que consideras virtudes específicas de este formato. ¿Qué diferencia el asistir a este taller, cuáles crees que son las posibilidades únicas de aprendizaje en ese formato?

El formato vivencial me parece siempre enormemente rico. El intercambio que puede llegar a generarse es mucho más sutil y profundo que el que puede darse en un formato más breve y fragmentado. Creo que en ese sentido no hay punto de comparación. Además, compartir vivienda en un paisaje tan sublime como es Cabo de Gata me parece un sueño. ¡Ya tengo ganas de empezar!

 

Marta Dahó impartirá el tallercontacto. la socialización del proyecto
Talleres en Cabo de Gata 2016. Parque Natural de Cabo de Gata.
http://www.talleresencabodegata.com

 

Título del taller: "contacto. la socialización del proyecto”
Con: Marta Dahó
Fechas: del 24 al 30 de julio 2016
Lugar: Cortijo de La Loma, La Isleta del Moro
Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, Almería, Andalucía, España
Inscripción y reserva de plazas: del 1 de marzo al 10 de julio de 2016

> más información sobre el taller

Coordinación e información:
Tel: +34 913 68 33 18

 
   
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